viernes 5 de junio de 2009

Al coger el autobús, por Asun

Al coger el autobús

El otro día, estaba esperando el autobús, y paró uno un poquito más atrás, en el paso cebra, y bajó gente, y luego en la parada siguió para adelante sin detenerse a coger viajeros. La conductora hizo señas con la mano hacia atrás y siguió sin detenerse. Yo interpreté ese gesto, como que debíamos haberlo cogido más atrás o no sé como. Solo sé, que llevada de mi impulsividad y precipitación lancé un estentóreo ¡qué huevos! Tan gritón que me quedé sorprendida hasta yo. Se quedó pequeño el ¡manda huevos! Aquel de Trillo. Luego no sabía donde meterme.
En realidad, malinterpreté el signo de la conductora, quería decir que venía otro autobús detrás y que nos montásemos en él. Como supo adivinar algún avezado usuario. Que me pregunto yo, ¿cómo hacen para enterarse?, ese ya sabía que venían cuatro autobuses juntos y que si habían pasado no sé cuantos juntos para el otro lado. Siempre me intrigan esos informadillos que están a la última de todo.
En fin, con mi grito de ¡Qué huevos! Por lo visto a la que si había impresionado es a la gente que esperaba que luego me cedió el sitio para subir al autobús. Yo la verdad, no sabía donde meterme, pero es que me salió sin pensar, y no puedo decir no lo haré mas, por que soy así de prontos e impulsiva y la próxima vez haré otra igual por mas que diez veces me contenga, llegará otra que haré la misma y gritaré ¡qué huevos! Dejando a Trillo pequeño.

domingo 31 de mayo de 2009

La enagua, por Asun

La enagua

Los mensajes de correo que nos traemos los familiares, han sacado a relucir en esta ocasión, la riqueza del castellano para una prenda interior femenina: “la enagua”.
Sucedió que mi madre le debió pedir a una hermana, “una combinación” y mi tía le decía “saya” y ya con eso comenzó la broma, a ver que la quería de cintura para abajo, una voluntaria que le compre “el cancán”.
Una hermana se ofrecía voluntaria para comprarla, la cuñada decía, esperar no le compréis todavía “la enagua” que yo tengo una, y cada uno que escribía un mensaje añadía un nuevo nombre.
He estado en www.rae.es revisando todos los nombres, todos son correctos, el de cancán tiene volantes, pero es correcto, el de saya, lo equiparan a falda, pero, combinación, enagua, y cancán es prenda de vestir femenina que se pone debajo del vestido y encima de la ropa interior, tanto entera como de cintura para abajo.
Mi madre la quería para los vestidos de verano, pero hoy llevaba vestido de verano y no ha dicho nada, igual ya se le ha olvidado, y nosotros dándole vueltas.
Todo llegará, llegará la enagua y cuando mi madre se atropelle para denominarla, la enagua, el cancán, la saya, la combinación, pasara a ser, “esa cosa que me trajeron”, luego aunque se la haya llevado una dará igual, se anclará en que se la ha llevado otra, y para ella, esa será la protagonista del regalo, de “esa prenda que le trajo la fulanica”.
Con todo esperemos acertar y que la lleve a gusto y si no, nos dirá que no la quiere y que nos la llevemos pero de momento hemos hecho unas risas en los mensajes entre el cancán, la saya, la enagua, y la combinación.

lunes 18 de mayo de 2009

La bolsa de la basura, por Asun

La bolsa de la basura

Estoy pensando estos días de convivencia, que si hay algo personalísimo en el hogar, es la bolsa de la basura. ¡Qué no te diré yo encima con el reciclaje! La organización de la bolsa de la basura da una idea de nuestra concepción del espacio y en definitiva de la vida.
Pero yendo a lo sencillo, mi madre era de aquellas de aprovechar la bolsa del supermercado y llenar media bolsa con un periódico para que la bolsa no gotee por el agujerito que tienen las bolsas del supermercado. A mí eso me pone mala, esas bolsas, enanas, que vas a vaciar la pala de la escoba y no te cabe, se te cae toda la basura que has barrido por fuera de la bolsa, que se te gasta en un suspiro por que la has dejado medio llena del periódico, que siempre gotea con algo y que luego como las asas las gastas en darles el nudo no hay de donde agarrarlas y te pringas. En fin, un asco, las aborrezco, pues esas son las bolsas con las que me está tocando lidiar en este viaje. Como estoy en casa ajena, hay que poner la basura a gusto del inquilino, y la otra invitada opina de Quasimodo, y yo pobrecica de mí, me limito a bajar la basura a los diferentes contenedores.
Otra cosa que aborrezco, que llenen la bolsa a rebosar, entonces, ¿cómo vas a tener sitio para dar el nudo?, en segundo lugar, se sobra la basura y te pringas las manos, ¡será por bolsas! Si son las del supermercado. Es la concepción constreñida del espacio o la pereza de poner una bolsa nueva o las dos cosas.
Yo en mi casa uso bolsas grandes, antigoteo, sin periódico, con autocierre y las bajo a medio llenar, pero me pesan tanto que pienso que el día que no pueda levantar tanto peso por encima de mi cabeza para que caiga dentro del contenedor, bajare una bolsa más pequeñita. Bajo la basura en mi casa y miro con envidia la papelera, tan aparente, tan oportuna y cómoda como para dejarle el paquete, sobre todo la basura orgánica que me pesa un quintal.
Claro es la ventaja de las bolsas pequeñitas que me están obligando estos días que pesan menos, pero las llenan tanto que se clavan en los dedos, y siempre bajo un montón de bolsas entre el reciclaje y la orgánica. Me faltan manos para el montón de bolsas que hacemos. Además como aquí solo se puede bajar la basura de 7 a 10 de la noche, -pienso que por el calor, por los olores- pues se concentra toda la basura en la casa.
Hoy pensaba precisamente en eso, en lo personalísimo que es el modo de poner la basura, y no le discutas a nadie que tu modo es mejor que el suyo, eso no es negociable, eso sí, el que se lleva el gato al agua, además de cambiar las bolsas, baja la basura.

viernes 1 de mayo de 2009

Esperando el viaje, por Asun

Esperando el viaje

No sé que hacer más. Ya tengo todo hecho, y me faltan dos días para el viaje. Soy el colmo de los colmos. Pensaba que la maleta me iba costar hacerla un verano, y la he hecho en una hora. Ahora tendré que sacar lo que necesito en estos dos días. No se qué hacer más porque todo no lo puedo preparar hasta ultima hora y no estoy para simulacros.
Hoy día 1 de mayo, día del trabajo, del que lo tenga como dicen en la radio. Le llamé a una amiga para despedirme y me dijo: -mañana iré a la manifestación. Qué olvidado tengo todo ese mundo, con lo cercano que me era antes. Pero quizá me pase como con la iglesia, que cuando dejé de ir a misa me sorprendía que saliera gente de las iglesias y que todavía fuera a misa.
Quizá sea que cada cual vivimos nuestro mundo y nos cueste tener más amplitud de miras. Quizá sea ley de vida y una forma de supervivencia. No lo sé.
Pero deben ser muchos los que no han ido a la manifestación del 1 de mayo por que tráfico está pendiente de la “operación salida” y la “operación retorno” y los hoteles te ofertan “el puente de mayo”. Así que la fiesta del trabajo se reconvierte como todas en una fiesta más de consumo y se deja la jornada de lucha para los sindicalistas que viven de eso. Es su día por excelencia.
Yo tengo mi jornada de lucha particular, mi compás de espera particular y mi puente particular. Como aquel patio de mi casa que también era particular. Así que sin más, espero el momento de salir de viaje, con todo ya preparado

jueves 30 de abril de 2009

Viajes


Querida señora hermana:
El espacio dedicado a comentarios se me quedaba un tanto pequeño, por lo que bloggeo muy a mi pesar.
Punto 1: Recuerdo que con lo de la gripe "aviar" (creo que debería decirse avícola) una mujer joven que viajaba en el mismo avión que un infectado decía: "los que vinieron a llevárselo llevaban trajes de aislamiento, al enfermo le pusieron una campana de aislamiento para llevárselo, y a los que compartimos 12 horas de vuelo con él, como mi hija (de unos 6 u 8 años) y yo, nos mandan a cruzar el aereopuerto a buscar nuestro equipaje para irnos a nuestra casa.
La verdad es que era dificil de creer que las cosas se hagan así
Conclusiones: 1º- los humanos hacemos las cosas mal (y tal vez sea eso lo que nos define). Es un hecho evidente en situaciones como ésta.
2º- Al que le toca, le toca, aunque no compre más que un boleto. Como ese chaval que se contagió por hablar con una compañera que estuvo en Méjico.
Sugerencia: como en un viaje tan corto de necesitar, a lo sumo necesitarás 1, ó como muchos 2 mascarillas, mete la caja en la maleta y en el bolso 1 ó 2 que en tu caso ya sé que serán 3 ó 4 y viaja lo más cómodamente posible.
Ah!!! y sobre todo: relájate y goza, que no deja de ser como una gripe normal pero con mejor tratamiento y que de algo hay que morir, así mejor que sea rápido (jajajajaj, un poquito de humor negro?)
De verdad, tened una gran feliz estancia
Ésta que los es
Post Data: Un trabajo convertir 3o4 en 3 ó 4

Preparativos para el viaje, por Asun

Preparativos para el viaje

Se acabó la espera, ya han anunciado la fecha de la operación y nos hemos puesto en marcha. Llevo dos días de frenética actividad y ahora solo me queda hacer la maleta y el domingo salir de viaje.
Todo este asunto tiene su intríngulis, tanto que en este momento estoy “plof” con la mente en blanco sobre cual es el siguiente paso a dar, mas vale que apunté todo lo que tenía que meter en la maleta, ahora no sería capaz de hacerla.
Hay una cosa que no apunté y he comprado: mascarillas para el aeropuerto. Ha recibido varios nombres: gripe porcina, nueva gripe, gripe AH1N1 y el último que he oído es “gripe A”. Pues sí, al señor que viene de México en el avión, le preguntan sus datos y su teléfono de contacto, pero no le piden que se lave las manos ni se ponga mascarilla y anda suelto por ahí por todo el aeropuerto montándose en otro avión. Esto es lo que a mí me preocupa.
Cuando fui a comprar las mascarillas el farmacéutico me dijo que no me tenía que preocupar que el hacía mes y medio que había venido de México. Luego le contó a mi vecina que le puse cara rara y de espanto. ¡Pues sí! Interpretó correctamente mi cara. Lo imaginé trasmitiéndome el virus. Luego con más serenidad he pensado que si tendría el virus hace tiempo que se le habría declarado a él. Pero bueno, soy asustadiza.
Y digo yo, ya tengo las mascarillas, ahora falta decidir si las uso o no. Claro, las manos se contagian igual, pues tendría que ir lavándome las manos cada dos por tres. El café que me tomo no me lo puedo tomar con mascarilla, me la tendría que quitar para tomar el café. Claro, en el primer vuelo, en el que sale de Noain, no me la pongo, ahí nadie ha venido de México (salvo quizá la azafata o el piloto), pero luego que vergüenza, al llegar a Barajas, saco mi mascarilla y para andar por la T4 ¡hala! Mascarilla al canto, y en el segundo vuelo, el Madrid-Mallorca, también, quizá se monte alguien que venga de México. Que lío. No sé. Ya veré, pero una por una las llevo.
A lo que todavía no he encontrado respuesta es a en qué mano voy a llevar las mascarillas. Una vez facture la maleta me quedo, con el portátil, el bolso a reventar de esas cosas que quiero llevar encima por si acaso, como la cámara de fotos...etc. etc. Todo eso al hombro, la caja de las mascarillas no me cabe en el bolso que ya es grande de por sí. Estoy por hacer una prueba para ver si me cabe en el bolso de mano todo lo que pienso meter en el o tengo que llevar un añadido. He pensado llevar las mascarillas en una bolsa de plástico, pero cuando lleve la maleta ¿con qué mano las cojo? El taxista me ayudará.
La cámara de fotos la puedo llevar cruzada al hombro fuera del bolso, y parecer un corsario moderno de la era digital, que en vez de espadas, lleva tecnología cruzada al pecho. Si lo llevo todo cruzado al hombro, me quedarán las manos para la maleta, lo que no sé si me quedará espacio para mover el brazo.
Esta vez, el asiento del avión me va a parecer amplio, dejare todas las cosas arriba, me encomendaré al cielo, y respiraré paz en el espacio libre de bultos de mi asiento del avión.
Y en la T4 volveré a parecer una mula, con la cámara de fotos, el portátil, el bolso reventón, la bolsa de plástico con las mascarillas sin poner por vergüenza, y el café que me tomaré no se con que mano, pero el drama verdadero será a la hora de ir al wc que no les ponen colgadores y que me importará un pepino si le ha tosido en las manillas uno que haya venido de México.
En realidad, no tengo miedo de contagiarme, lo que no quisiera contagiarle nada a mi hermano recién operado. Esa es la cuestión.

miércoles 22 de abril de 2009

La sombra de la preocupación, por Asun

La sombra de las preocupaciones

Yo suelo decir que llevo una época de bonanza en mi vida, conozco a quien lleva una época de bonanza más larga que la mía también es verdad, pero estoy contenta con la mía. No obstante, una sombra se ha cernido en mi horizonte. Reconozco que soy una alarmista y que me ahogo en un vaso de agua. Pero una sombra de preocupación ha perturbado mi tranquilo discurrir.
Todo es relativo imagino. En los países que atenaza el hambre, la mayor preocupación será, me atrevo a elucubrar, que llegue el plato de arroz, el mínimo de agua.
En nuestro país anegado en la crisis económica, la mayor sombra en estos momentos es la del paro y todo lo que conlleva.
Comparado con todo esto mi sombra es muchísimo menor, pero me crea incertidumbre, y eso en ningún caso es bueno. Todos vivimos mal la incertidumbre.
A una persona, que como yo, le gusta ir sobre seguro, la menor inquietud, es una hecatombe, así que reconozco que ni siquiera sé medir el alcance real del hecho que provoca mi inquietud, por tanto no sé cuanto debo en realidad preocuparme, pero yo, por como soy, me preocupo mucho.
Decía la canción: tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor.
Yo estoy de acuerdo con el orden que pone en la canción, la salud es lo primero, después el dinero, y el amor si viene es bienvenido.
Digamos que mi preocupación tiene que ver con el dinero pero tiene que ver con la salud. ¡Huy que críptica! No sé definirlo de otra manera. Dicho así podrían ser muchas cosas, a mí misma se me ocurren varias y de distinta importancia para mí misma.
Mientras tenemos salud nos atrevemos con todo lo demás, aunque a veces “lo demás” también se atreve con nosotros y nos puede. Pero vamos, sigo pensando que la salud es lo primero. De eso no tengo duda.
El dinero, un mínimo, que nos de la posibilidad de ser autónomos, autosuficientes. Para vivir. Se puede vivir de muchas maneras. En fin, aquí habría para rato. Pero si el dinero nos falla nos resquebrajamos.
Y el amor... esa no es mi inquietud

martes 21 de abril de 2009

Antes del viaje, por Asun

Antes del viaje

Al escribir el post anterior me he dado cuenta que lógicamente todo era desde mi punto de vista, no desde el punto de vista de mi hermano que es el que va a sufrir la operación.
Mantengo con mi hermano largas y frecuentes conversaciones telefónicas, por ellas, algo puedo adivinar de sus preocupaciones, poquito, porque no es muy dado a prodigarlas y porque tiene más optimismo que yo.
Por ejemplo, cuando hablamos de la operación, damos por supuesto que todo va a salir bien, claro, es lo natural, nadie se mete a operar pensando que va a salir mal. Pero claro, sabe, porque se sabe, que pudiera o no salir, o salir malparado.
Cuando yo le pongo objeciones de las limitaciones que tendrá después –le operan de cadera-, durante una temporada. El siempre tiene algo pensado, pero con optimismo y soluciones.
En cambio, cuando él me habla de adaptar su vivienda a mis gustos, acabo pensando varias cosas: una que vivo en un confort difícil de superar; dos que soy una frívola superficial, ¿o me van a decir ahora que el microondas tiene importancia? Pues creo que el microondas para mí no, pero si estamos revisando aquello que sí nos parece importante para proveerlo.
Y la última cosa que pienso es que me estoy haciendo mayor y rígida. Que ahora dispongo de un entorno seguro y confortable y me agarro a él. Que cuando en la década de mis 20 años, daba lo que fuera por cruzar Europa yendo de camping sin saber donde iba a dormir, y eso cuando no iba por España a dedo haciendo auto-stop.
Me tendré que repetir que al que le operan es a mi hermano y que el que va a estar fastidiado es él y que el que se la juega es él.
Bueno, la aventura es de los dos, aunque él se juegue más.

El viaje, por Asun

El viaje
Estoy en un compás de espera, no sé qué hacer, no caben muchas cosas para hacer y todo lo que se me ocurre lo hago.
La cuestión es que mi hermano, que vive en otra comunidad, va a sufrir una operación y yo voy a ir “de dama de compañía”, “cuidadora oficial” o qué sé yo qué.
Vamos que cuando me digan: ¡Ya!, Salgo de viaje.
Esto, lo he pregonado a los cuatro vientos, lo he repetido hasta la saciedad, tanto, que estoy harta de oírme a mí misma decirlo.
Todo son hacer y hacer planes. Castillos en el aire diría yo. Porque luego nos daremos de narices con la cruda realidad.
Una, la primera, la enfermedad, que yo creo que los dos estamos acostumbrados a la buena salud, a no tener cosas graves o complicadas y no sabemos lo que es estar en hospitales, ni fuera de él con limitaciones. Hacemos cábalas y más cábalas, para acabar diciendo: lo que diga el médico.
Yo creo que el médico no dirá mucho, porque lo veremos más bien poquito, dará un par de instrucciones y lo demás nos las apañaremos.
Tenemos a nuestro favor que le estamos echando muy buen ánimo y muy buena actitud, y eso es un tanto. Pero claro, las dificultades no han llegado todavía. Quisiera seguir teniendo ese buen ánimo en los momentos de agotamiento. En fin, se hará lo que se pueda.
A mí me dicen: -Sí pues a ti que te gusta tener todo organizado con seis meses, ahora improvisar todo…
Pues en estas me veo sí señor. Para ser sincera diré que un poco el nervio sí que me está rompiendo sí. Porque vamos, no sé si tendré que salir la semana que viene, para un viaje de tres semanas y todavía no tengo billete de avión.

Cada día que pasa se me ocurre un nuevo cabo que atar, así soy yo, en mí la previsión pasa de ser una virtud a ser una condena, pero en este caso también me está viniendo bien, porque estoy arreglando cosas que me van a permitir estar lista en menos tiempo y es lo que me temo, que al final a correr.
Llevamos más de seis meses preparando esta operación y ahora que ya “hemos entrado en capilla” francamente casi es un respiro. Hasta que no digan: ¡Ya! Es el compás de espera, pero está al caer que empiece la cuenta atrás. Porque un día de estos nos dicen: ¡Ya! Y comienza “El viaje”

lunes 13 de abril de 2009

Largo invierno, por Asun

Largo invierno

No ha acabado el frío del invierno, aunque técnicamente la primavera ya haya empezado, y yo ya estoy soñando con que sea verano e ir a la playa.
Ya me imagino, cogiendo el autobús, dilucidando entre comer el menú del día o preparar el bocata, y todo eso en un día de sol esplendoroso para el baño.
Esto son las ganas. Los que tenían más ganas no se lo han pensando más y se han ido a la playa de verdad en estas vacaciones de Semana Santa. Pero como a mí me da por hacer el vago, para cuando me quieren entrar las ganas de moverme ya son horas de volver al trabajo.
Además, yo como soy muy comodona, quiero el verano en casa. No quiero coger el tren o el avión atestado de gente, no. Quiero que venga el buen tiempo a mí. Estoy hasta el gorro de este largo invierno que este año empezó en octubre y estamos en abril a aún no se ha acabado.
Por eso las ganas me han traicionado y me han hecho fantasear con un día de playa. Todo el mundo comentaba que el pastor había dicho 2 nevadas. No se qué pastor es ni a quién se lo dice, pero sí que se difunde sí, todo el mundo sabe lo que dice el pastor. Bueno, ya han caído las 2 nevadas que dijo el pastor que faltaban. ¡Ya vale! ¿No? A ver donde está ese pastor y a quién le dice que ahora va a hacer bueno que ya es hora.
Mientras tanto, los que han salido en Semana Santa volverán con su anticipo de verano, o con su salida campestre o cultural, yo mientras tanto, voy a ver si consigo hacer el vago, que con una cosa y otra, no paro de correr y no sé en que se me va el tiempo. Bueno sí lo se, en celebraciones de esas que engordan y duran un minuto en la boca y toda la vida en la cadera. Mmmm que rico me sabe todo, con tanta tentación cualquiera adelgaza. No obstante, vuelvo a mi disciplina alimenticia. Y he comprado la misma talla de bikini que el año pasado. A pesar del largo invierno sigo soñando con el lindo verano que nos va a llegar, que este año, espero sea caluroso.

sábado 4 de abril de 2009

La noche, por Asun

La noche
La noche era fresca y tranquila. Al bajarme del autobús he tenido la sensación de estar en una ciudad extranjera, en cualquier ciudad de Europa. Las luces de la noche, la gente paseando por la calle me atraían, me invitaban a salir. Esta noche tenía cita. Era la noche de la cena del trabajo. Ya estaba atrapada por la magia de la noche solo me faltaba acudir al restaurante.
Contrariamente a mi costumbre iba un poco retrasada, mejor, así me tocaba esperar menos para sentarme a cenar. La verdad, mi hora de cenar es las 8,30, la hora de la cita es las 9,30 y nunca se cena antes de las 10. Para mí, esa espera es una tortura, pero hoy he hecho gala de mi espíritu previsor, me he comido un yogurt, he pensado, ya no iré tan desaforada y no me tiraré descontrolada a la comida, que así en público queda feo.
Al poco de llegar, nos hemos sentado, estábamos 14, una mesa estrecha y larga, en un rincón del pequeño restaurante. Es lo que tienen estas mesas, que charlas con los que tienes a tu lado, y añoras a los que tienes mas lejos, pues te diriges unas miradas de complicidad y no da para más.
De todas formas la charla ha sido amena, entretenida,y variopinta; las viandas no se han quedado atrás. Hemos comido como señores quedando a rebosar.
Al final de la cena éramos espíritus y estómagos agradecidos. Los más trasnochadores han seguido por ahí, y a mí francamente me tentaba, pero eso de estar de pie, horas, en un bar con una copa que no me apetece, en un local de ruido que no te oyes, no le encuentro gusto la verdad. Yo soy más de charla junto a un café en una mesa, café, arroz, o lo que se tercie. Eso que hoy, aunque no he ido, me he quedado como con las ganas, y he tenido una buena oferta. Una compi me ha dicho: - vienes y luego te llevo a casa. No sé si se lo le he agradecido suficiente. Era tentador. Pero yo la verdad, es que de pie no aguanto, las copas no me gustan, y no se si me estoy quedando sorda, pero por encima del ruido no oigo nada.
Lo he pasado muy bien en esta cena del trabajo, pero tengo la pena de haber saludado poco a los del otro extremo de la mesa, en eso me he quedado con las ganas. Solo me quedaba el gusto de volver a casa con mi fiel compi que siempre me trae.
La noche seguía fresca y tranquila, pero ya sin gente a la vista, en la retirada a casa.

jueves 2 de abril de 2009

Partes de familia, por Asun

Partes de familia

Mi madre dice que está bien y está contenta en la residencia. Somos nueve hermanos y teníamos muy difícil darnos el parte de una visita a otra. Nos llamábamos por teléfono unos a otros, pero claro entre tantos, esto de funcionar dos a dos, siempre era un lio y el cuento de nunca acabar. Ya no sabías qué le habías dicho a quién. Por ejemplo: mi madre le daba a uno unas tijeras para afilar, iba otro al día siguiente y le decía: -no encuentro las tijeras. Y el susodicho se volvía loco buscando las tijeras. Al poco tiempo, ahora nos estamos dando cuenta, le volvía a dar a otro las tijeras para afilar, no es que llevara cuenta de a quién se las daba, era el azar.
Así que, como el cuentito del huevito, una hermana lo pensó, otra lo dijo, yo escribí el primer Emilio y lo hicimos. Hicimos un grupo de correo electrónico. En él nos vamos dando los partes de todas las visitas y noticias referentes a nuestra madre y a la hora de responder le damos a responder a todos y así todos nos enteramos.
Al principio no todos eran duchos en la materia y alguno respondía al remitente en vez de a todos, hubo incluso quien se estrenó en la cuenta de correo electrónico para tal evento. Hay quien no tiene internet y lo lee en sitios públicos.
Pero de momento, aunque no apostábamos mucho por el invento, la idea está funcionando y todos leemos con afán y avidez los partes de las visitas y las respuestas a los partes en los que no falta el buen humor.
Nos viene muy bien tener una idea de conjunto de cómo está nuestra madre, de qué cosas vamos haciendo unos y otros, de si las tijeras las afilamos 10 veces, de que cosas le dejamos y traemos, de cómo aguantamos a nuestra tía-que está allí con ella-, que como decimos en los correos nos coge por banda y no nos suelta y eso que no quiere nada con nosotros.
Durará lo que dure, pues tenemos dudas sobre nuestra propia constancia, pero mientras dure bienvenido sea. De momento los partes de familia funcionan y son divertidos, los acogemos con gusto y nos satisfacen. Bienvenidos sean

lunes 30 de marzo de 2009

Tiempos de incertidumbre, por Asun

Tiempos de incertidumbre

Oyendo la radio y la televisión, me siento que vivo en tiempos de incertidumbre. Que si intervienen una caja de ahorros y nos debemos de tranquilizar sobre nuestros depósitos. Yo no tengo depósitos, pero cuando oigo que me tranquilice sobre algo, me suelo echar a temblar. Esa es toda la tranquilidad que me da el Gobierno.
Y no sacas el cuello de la crisis para que ¡venga! ¡Hala! Los misiles de Corea del Norte, que si son armas encubiertas o yo que se qué. Y digo yo, aquí sin salir de pobres, nos van a dar un zambombazo que no nos vamos a enterar. Se nos va a acabar la crisis de repente.
También para eso existe una salvaguardia en esta sociedad compleja en la que vivimos, un comité internacional de no proliferación de armamento nuclear, o algo así, -lo vi reunido en la tele-.
Total, cuando entre la radio y la tele vas saltando de una noticia a otra te hace pensar que vivimos tiempos de incertidumbre.
Entonces yo me acuerdo de los hombres que para sobrevivir tenían que cazar mamuts, y pienso que sus tiempos serían de mayor incertidumbre. Que seguramente el mamut no estaría ahí esperando, dejándose ser cazado. Que lo de cazar mamuts tendría riesgos más vitales que la vida de ahora y exigencias mayores. ¡La de cosas que he imaginado! Por ejemplo, siempre pienso, un lisiado no podría ir a cazar mamuts, hoy en día variedad de minusválidos cogen autobuses y aviones, y conducen automóviles.
Vivimos en la sociedad del confort, entonces el que da la noticia tiene que conjugar el sorprender con el no alarmar, pero despertar la indiferencia. Difícil tarea. Yo, ya me he bajado del burro. Era una adicta al canal 24 horas y a las noticias de la radio. Ahora veo uno o dos telediarios y nada más. Lo demás música, y huyo de las noticias desagradables. Decían en la radio: -Riesgos del cáncer de mama, “ser mujer”,...etc. ese entre los que son los riesgos inevitables. Luego están los evitables que con esos francamente poco se puede hacer, tienen poca influencia...etc. y seguía disertando tan tranquilo el hombre.
Nos ha fastidiado, no vamos a ser todos hombres para que el riesgo de cáncer de mama sea menor, y si con los evitables casi no hacemos nada, apaga y vámonos. Cambié a un canal de música, por lo menos no estaría pensando en el cáncer de mama todo el rato, por que me estaba amargando. Igual, por eso tienen tanto éxito los canales de música, por que la gente se evade. Total si te pisa un mamut no te da tiempo a tener cáncer de mama. ¿Se informa de una forma ecuánime? ¿Las estadísticas deforman? ¿Produce la información más incertidumbre? ¿Se informa de forma útil? ¿No es este avasallamiento de la información el que provoca precisamente esa sensación de vivir en tiempos de incertidumbre?

sábado 28 de marzo de 2009

La ducha y los miedos, por Asun

La ducha y los miedos

Cuando uno piensa en la ducha, piensa en la escena erótico-festiva de la ducha “a dos”. Pues yo cuando me ducho, tengo siempre el mismo miedo, que me rompa la cadera en la ducha, -no un vahído, un desmayo- no, la cadera, y me quede toda larga en la bañera y necesite la atención del 112. Cada cual tenemos nuestros miedos. Yo como soy una exagerada tengo muchos miedos, y uno de ellos, es ese.
Para ese miedo he tomado mis precauciones. Siempre que me acuerdo, -pues no siempre me acuerdo-, cojo el teléfono y lo pongo al alcance de la mano en posición de caída en la bañera. Hay quien lo deja en el baño en posición de que no se moje el teléfono, en un alto. Claro, yo también tengo cuidado de que no se moje, pero le digo al otro: -si te pasa algo, no lo puedes coger. Y dice: -no lo había pensado, lo tendré en cuenta. Pero como no es su miedo, nunca se acuerda, se lo he repetido ya un par de veces y nunca se acuerda. Eso que los miedos también son contagiosos.
A veces estando en la ducha, me parece sentir el olor a alguien fumando detrás de la cortina, entonces me acuerdo de Hitchcock y su escena en la ducha. Creo que toda clase de terrores nos puedes sobrevenir en la ducha. Porque estamos muy indefensos y desprotegidos. Estamos como vinimos al mundo, y tan felices que hasta cantamos. ¿O eso de cantar en la ducha es un mito? Yo la verdad no canto. Y menos con el ahorro del agua.
Pero sí, yo pregunto: -¿tú atrancas la puerta al ducharte?
Y una me decía: -yo sí, que no se cuele nadie, bien atrancada.
-Pero si te pasa algo no te pueden ayudar
-Ya se las ingeniaran
Pues yo no, que los del 112 tengan el paso libre cuando me vengan a socorrer de mi cadera rota en la bañera.
Mi cortina es blanca, como la de Hitchcock, así que me acuerdo de él más de una vez, pero curiosamente no con terror, sino para ser consciente de la fragilidad que tengo en mi ducha. Y digo, carajo, con la de fantasías eróticas que se hacen en las duchas, me podía dar por ahí. Creo que las duchas de las fantasías eróticas o no tienen cortina, o tienen la cortina descorrida. El quid del terror de Hitchcock está en la cortina, no en la ducha. Antes no me acordaba, porque tenía mampara, pero prefiero la comodidad de la cortina con recuerdos, que lo harta que acabé de la mampara. Por eso era, por la mampara, que no aparecía Hitchcock en mis duchas, pero ahora con mi cortina blanca sí.
Vamos que entre la cadera y el mago del suspense tengo las duchas la mar de entretenidas, el resto de detalles no los cuento por que de esas intimidades no se habla y parece que esta feo, no es por que me importe, pero cada vez que lo he hecho la gente ha puesto cara de circunstancias, así que mejor lo dejo para otra ocasión.

viernes 27 de marzo de 2009

"El afilador", por Asun

El afilador

Los que tenemos cierta edad, recordamos y reconocemos el silbido característico del afilador. Esa melodía que suena en las calles y que nos anuncia la presencia del hombre que con su piedra, unida al motor de la motocicleta nos afilaba cuchillos y tijeras en la niñez. ¡Qué recuerdos! ¡Qué entrañable!
En aras de esos recuerdos, hace algún tiempo, un par de años o más, cometí una no se si estupidez o inexperiencia.
Oí la melodía del afilador en mi calle, pasaba bajo mi ventana. Era un emigrante que había buscado la forma de ganarse la vida. Estaba estrenando la motocicleta. Tenía la moto los guardabarros relucientes, sin polvo ni nada, brillantes, recién salidos de la tienda. Era la mañana de un domingo. Y lo saludé. Hablé con él y a la vista del oficio le di mis cuchillos para afilar. Lo hizo en un periquete. Yo emocionada, sin tener que coger el autobús para ir a afilar los cuchillos. Le empecé hacer propaganda por las vecinas, le decía donde vivía mi hermana para que fuera, rebuscaba cosas para afilar y encontré..., encontré unas tijeras, buenas, caras, quebranta huesos del asado... y se las di.
Y las afiló por donde no hay que afilar las tijeras, por el medio, no del canto, sino de la hoja, y estropeó para siempre jamás mis “supertijeras”. Cerraban con holgura, ya no cortaban. Claro, yo no me di cuenta inmediatamente, yo seguía emocionada con el afilador y la moto. Hasta que empecé a comprobar que la tijera no cortaba y a cada uno que la llevaba me decía, esta tijera la han afilado mal, la han afilado como no se afilan las tijeras.
Desde entonces, voy a afilar los cuchillos y tijeras a un afilador profesional, bueno, a un señor con experiencia que afila bien y sabe lo que hace.
Pero lo crucial es que me han cambiado los recuerdos, cuando oigo la canción del afilador, ya no me acuerdo de mi niñez, me acuerdo de mis tijeras y del emigrante y de mi ventana por la que le di las tijeras para afilar.
Estos días oigo bastantes veces la canción del afilador por la calle, y me pregunto quién será. Me pregunto qué habrá sido de aquel chico, si habrá aprendido el oficio, si ese afilador que oigo será él.
Eso es la experiencia: un cambio en los recuerdos.

Lo último de lo último, por Asun

Lo último de lo último

Hoy he paseado por el Ensanche y he visto el último grito en animación callejera: un acordeonista con amplificador, y sí que amplificaba sí, se le oía a distancia. He pensado en los pobres vecinos del portal que llevarían todo el día oyéndole y los decibelios del amplificador. Creo que eso ilustra todo lo que me ha gustado la versión amplificada del acordeonista.
Hace 30 años, yo fui a vivir al Ensanche –ya no vivo allí-, en la esquina de mi casa, había un banco de madera y un acordeonista, y dije: -¡que alegría! ¡un acordeonista! ¡Qué animación! Vivía en el 5ª piso y desde casa oía a todas horas al acordeonista. En una palabra. Acabé hasta el gorro. De la canción de los pajaritos y de las demás. Todo el día, no se acababa. Pero en cuestión de decibelios era tolerable. Pelma, pero tolerable.
Pero lo de hoy me ha dejado aturdida, es como si viviéramos la sociedad del grado superlativo. Los docudramas por que los informativos no conmueven, las exposiciones superlativas, todo al por mayor, y ya lo último de lo último, el acordeonista callejero con amplificador atronando el paseo.
No lo deleita no, lo acuchilla con sones lacerantes, a distancia lo oyes, pero no te atreves a pasar a su lado por el sonido tan fuerte, ¿o con la nueva sociedad del ruido nos hemos hecho todos sordos?
¿Es que el acordeonista en su alevosía pretende que se le oiga por encima de los atronadores auriculares del mp3 o del móvil?
¿Peca de iluso, de inteligente, o de actual el acordeonista?
¿Ahora va a resultar que la desfasada soy yo?
Pues me niego. Sufro con resignación y en silencio al optimista acordeonista. Bastante hago, no quiero encima soportar el amplificador.
¿Es que las mayorías silenciosas por calladas vamos a ser ignoradas?

Sorpresa, por Asun

Sorpresa

He mirado el Diccionario de la Real Academia Española, DRAE, como suelo hacer habitualmente para salir de dudas o ilustrar mis pensamientos y me he llevado una sorpresa.
He buscado la palabra “autocompasión” y he descubierto que no está en el diccionario, según la academia no te puedes auto compadecer. Y según el Word por lo que veo lo tienes que hacer con palabras separadas, ahora lo comprendo. Te puedes “auto compadecer” por separado el auto. Así no hay quién se compadezca de sí mismo con tanta reflexión.
He buscado en google lo de “autocompasión” y ahí sí que venía junto, porque en google viene todo. Pero la verdad, solo con los titulares tanta lástima me ha empachado, ya no quería sentir lástima de mí misma. Ni escribir nada sensiblero. Además casi me reconcilio ahora que al escribir descubro que aún en español puedo sentir pena de mí misma, ya no tengo ganas.
Como llevo una tarde muy ilustre, otra palabra que he buscado es la de “herida” y viene: ofensa, agravio, aquello que aflige y atormenta el animo.
Qué es antes ¿el huevo o la gallina? Qué es antes ¿la herida o la auto compasión? Y no es broma, una vez ya en los derroteros de la auto compasión todo hiere. Y una vez herida todo es auto compasión y la preocupación de que te hieran más. Para la compasión se supone que hay unos males ajenos de los que sientes lástima, pero para la auto compasión, te regodeas en un sentimiento de conmiseración sin que quizá haya motivo para el mismo. O ¿Sí? Después que sufres que te digan que no tienes motivo, solo faltaba. ¿Cómo evitar ese dañino regodeo? Ese es el quid. No lo sé. Ommmm Deja que te inunde la paz.
Auto compasión, no gracias. Pero eso sí, en español por separado.

jueves 19 de marzo de 2009

Ración de halagos, por Asun

Ración de halagos

A todos nos gusta que nos den nuestra ración de halagos, nos sabe como si lamieran nuestras heridas de lucha en la vida.
Lo que pasa es que los halagos como todo lo que se da, se hace de forma generosa, cuando menos se espera y sin que se pida, de repente, ahí va, te encuentras con alguien te halaga generosamente, y dices ¡huy! Y te esponjas.
Claro que el halago ha de ser además sincero, porque si no, se nota y no gusta, provoca rechazo y desconfianza.
El halago ha de ser generoso, el que lo da, lo da generosamente, porque si lo provocas y lo buscas, al que se lo demandas te dice que el también quiere halagos, así que nada, a esperar con mucha paciencia que cuando menos lo esperas todo llega.
Además dice el refrán que siempre hay un roto para un descosido, seguro que hay a quien le va bien lo que tú haces.
Y no creo que nos guste solo a las personas inseguras, yo creo que nos gusta a todas las personas, alimenta nuestro ego, nos afianza. Nos da fe en nosotros mismos, nos reafirma en que los que hacemos lo hacemos bien.
Que lo que hacemos tiene una aceptación social. ¿Quién es el guapo que cree en sí mismo a pesar del rechazo social? Hace falta mucha fe en uno mismo para eso.
Pero no hay mayor frustración que hacer las cosas buscando halagos, porque entonces nunca llegan, o se hacen de rogar. Hay que hacer las cosas por lo que se hacen y olvidándose de los halagos, pero cuando estos llegan siempre son bienvenidos.

El día del padre, por Asun

El día del padre

Ha llegado, tan anunciado como el cupón de la ONCE, ha llegado el día del padre. Para nosotros, las solteras y solteros que vivimos al margen del los días del padre y de la madre, pasa sin pena ni gloria y sin comprar el cupón.
Pero eso sí, en las comunidades que hemos tenido la suerte que haya sido fiesta, sabe rico. Sabe muy rico. Es un anticipo de la Semana Santa. Y eso que no tengo puente.
En las familias se preparan celebraciones y regalitos para el padre, y los que no somos o no tenemos padre se nos olvida que día es, solo sabemos que es fiesta y lo acogemos con agrado.
La tahona estaba también de día de fiesta y tenía buñuelos. Yo en mi ignorancia no sabía ni qué eran los buñuelos, pero sí que eran atractivos. No sé que tienen las tahonas que cada vez tienen el mostrador más tentador, así no se puede mantener una dieta. Que si el chanchigorri, buenísimo, que si los buñuelos, que si el pan de pasas, que si las tortitas de maíz, no se puede.
Hoy le he preguntado: -¿qué es eso?
-Buñuelos- me dice –De nata y de crema, ¿no conocías?
-No, Ponme uno de cada para probar
Estaban deliciosos, ya estaba pensando en volver y comprar más para mis hermanos pero no, porque me los hubiera comido yo. ¡Qué terrible es la tentación! Porque hay quien se los come a pedacitos chiquititos pero yo me los he comido de un bocado y así me han durado nada, pero el bocado grande, llena la boca, mmmm.
A mi modo, yo también he tenido mi celebración del día del padre, moderado, sobrio, pero ojo, el día no ha hecho más que empezar, aún puedo seguir celebrando.

viernes 13 de marzo de 2009

"Nada de lo humano me es ajeno", por Asun

“Hombre soy, nada de lo humano me es ajeno”


Según el Wikipedia, -Espasa de los internautas-,” Homo sum, humani nihil a me alienum puto: frase en latín que significa "Hombre soy; nada humano me es ajeno."
Esta frase fue escrita por Publio Terencio Africano en su comedia Heauton Timoroumenos (El enemigo de sí mismo), del año 165 a.C., donde es pronunciada por el personaje Cremes para justificar su intromisión.
Sin embargo, la cita ha quedado para la posteridad como una justificación de lo que ha de ser el comportamiento humano..”
De eso quiero hablar yo de la distancia entre la indiferencia social y la intromisión en el comportamiento humano.
El otro día me contaba una amiga como riñó a un niño que repetidamente estaba mangando azúcar en una tahona para jugar. A lo cual, la madre, muy digna, le dijo: -Tú no eres quien para reñir a mi hijo.
He aquí el quid de la cuestión
Quién es quién para reñir a un niño, y para llamar la atención sobre el mal comportamiento de otra persona.
Pues si “nada de lo humano me es ajeno”, yo mismo, o lo que es decir, cualquiera, es quién para reñir a un niño o llamar la atención sobre el mal comportamiento de otra persona. Con respeto y educación eso sí. Pero se supone que como sociedad compartimos unos valores sobre qué está bien y qué está mal. Y sobre esa base podemos y debemos inmiscuirnos en el comportamiento de los demás.
Todos recordamos, cuando éramos pequeños, cualquier mayor nos llamaba la atención, y eso no nos gustaba, pero nos achantabamos. Ahora, ningún mayor se atreve a llamar la atención por que le achantan a él. Lo desautorizan.
Y eso en el supuesto caso que quieran intervenir, porque peor es el caso de la indiferencia social. Que a nuestro alrededor ocurran cosas y que nadie se inmute. Eso creo yo, es lo peor que nos puede pasar como sociedad y como humanidad. Eso es perder un gran valor humano y un gran rasgo de humanidad.
Por eso, la frase de Publio Terencio sigue siendo vigente XXIII siglos después. Nada de lo humano nos debería ser ajeno y que nunca deje de serlo.

Querida señora hermana


He leído el escrito del espejo y he empezado a escribir un comentario y, como empezaba a extenderme en exceso, me he decidido a bloguearte.
La mamá siempre nos ha puesto a otras personas como ejemplo: "mira lo que hace fulanito", "mira como es menganito". Yo, como buena hija aprendí su recurso y lo utilicé con ella.
20 años llevo diciéndole mira a Carmen Sevilla, mira a Marujita Díaz (de hecho la última pieza de mi 1ª colección es un retrato suyo con muchas lecturas y significados -hablo del baúl.)
Ella siempre se defendía: ¿qué quieres que me ponga minifalda a estas alturas?
Y yo: no. No digo eso. No te vas a poner minifalda, pelucón o pestañas postizas si nunca lo has hecho. Pero sí puedes mirar las ganas de vivir que tienen, la fuerza de voluntad para levantarse por las mañanas y plantarse el pelucón, pintarse el morro y coger un tren o un avion. Y seguro que de artrosis, tensión, o cualquier otro tipo de goteras propio de la edad, iran tan bien servidas como cualquiera.
Yo siempre estoy peleando entre los dos caminos:
A) tirar la toalla y dejar que pasen los días, lamentandome de que cada día estoy vás vieja y valgo menos
B) aceptar la servidumbre de la edad con sus goteras (a fin de cuentas la alternativa es criar malvas y eso creo que es peor) sin permitirle un protagonismo total y seguir viva porque creo que la vida nace del espíritu y si lo mantienes joven no subirás el Everest (que a los 20 tampoco) pero seguirás teniendo una vida satisfactoria hasta que dure.
Yo de momento sigo creando (ya lo has visto) y sólo me faltan 4 esculturas para terminar otra historia más interactiva que la anterior, muy original y rompedora, y me niego a sentirme vieja y que no valgo para nada. Para picar ìedra me canso ahora, pero hay compresores que hacen la fuerza por mí. Siempre hay caminos.
Hablando de este tema al final siempre me lío y no se por donde salir o como terminar, pero sí se que el truco del almendruco está en la actitud que cada uno tenga frente a la vida.
Con todo mi cariño
ésta que lo es

viernes 6 de marzo de 2009

Juicios de valor, por Asun

Juicios de valor

Hay ocasiones, en las relaciones interpersonales de las personas que nos rodean, que hacemos juicios de valor sobre sus actos. ¿Qué diferencia hay entre emitir una opinión o erigirnos en juez del acto de otra persona?. No se donde pondría la raya, pero así a simple vista yo diría que va un abismo ¿o es lo mismo?. No sé. Solo sé que a veces hacemos polvo a las personas que nos rodean porque sojuzgamos sus acciones. Cometemos varios errores. Primero nuestra perspectiva como observadores: normalmente nuestro punto de vista ya está sesgado, o bien por nuestros juicios previos, o bien por nuestras afinidades o por nuestras preferencias...etc. Con toda esa falta de ecuanimidad, emitimos un juicio, acorde con nuestros valores, principios y tendencias, no con los de la otra persona, y claro, así nadie acierta. Y ¡Zas! Sin que nos lo haya pedido le damos nuestra sentencia que a nuestro entender es una opinión objetiva. ¡Qué ilusos! ¿Y a nosotros quien nos había pedido vela en ese entierro?
Así en la historia diaria de las relaciones interpersonales se escriben una letanía de errores soberanos, y como no nos damos cuenta nos quedamos tan frescos, solo a veces nos sorprendemos porque la otra persona nos ha contestado un poco arisca. Pobrecica, la hemos asfixiado con nuestro juicio de valor, con nuetra sentencia en velada forma de interesarnos por su vida, y la hemos atropellado. Cuando nos interesamos por otra persona ¿ es de verdad? ¿es un interés desinteresado? ¿o lleva truco?.
No estoy en contra de que el interés sea interesado, pero en ese caso hemos de ser honestos y reconocerlo así.
Estas dos cosas, el interés forzado y los juicios de valor, han sido dos cosas que siempre he rechazado, personalmente no forman parte de mi esquema de valores. Las rechazo. ¡Ojo! Nótese la diferencia, no digo interés interesado, sino interés forzado que es diferente. El interés forzado es el interés obligado no reconocido por la persona obligada. Chungo.
Los juicios de valor, dejan a la persona sojuzgada sin opciones, ya está condenada antes de haberle dictado sentencia. Los sabios que la emiten se la pueden guardar. ¿No haríamos mejor en preguntarnos para adentro?

martes 24 de febrero de 2009

Los pacientes del Doctor House, por Asun

Los pacientes de House

Me gusta la serie televisiva House, soy una fiel seguidora. Pero ahí desde luego los protagonistas no son los pacientes. Les hacen montones de pruebas que aguantan sin rechistar. Están siempre al borde de la muerte para ser luego rescatados, sin que muestren apenas emoción.
Al ver la serie, no me queda claro con quien te puedes identificar, es una serie de reto mental, pero no de emociones. No obstante, no deja de llamarme la atención, “lo buenos” y “sufridos” que son los pacientes a quienes hacen punciones lumbares y colonoscopias sin sedación con apenas un leve quejido. No tienen ningún miedo ante las pruebas. Se ponen en manos de los médicos y cómo a ellos solo les preocupa “cuál de todas las posibles” es la enfermedad que les aqueja. Ni una sombra de miedo o preocupación ante las numerosas pruebas que les somenten. En ese sentido, no son pacientes humanos. Son cobayas. O robots. ¡Vete tú a saber!
¿Conoces algún ser humano que permanezca indiferente ante la más mínima prueba hospitalaria que le vayan hacer? Yo a ninguno.
Son como los antiguos sufridores del Un, dos tres, que están ahí porque son la excusa y para que el público les vea pero que su papel el simplemente “dar juego”.
No importa. Hoy es martes, y estoy esperando la hora para ver House, lo disfruto igual, y los rifi rafes del doctor con los demás también los disfruto, me parecen ingeniosos. En fín, al estilo de la serie no le iba el melodrama de los sentimientos de los pacientes y temblequera pre-prueba o post. En fin, algo había que sacrificar. Eso es como las licencias literarias. Seguro que en el cine tiene algún nombre. El paciente es la excusa ignorada. El mal necesario. Tiene que haber paciente para que ocurra algo, pero no pinta nada. Por eso su papel es opaco y no sufre en las pruebas.
Si el paciente de House se pusiera a gemir y protestar ante cada prueba, automáticamente veríamos a los médicos de otra manera y la serie no podría ser como es.
Así que, aunque en la realidad nos duelan mucho las pruebas médicas, en la serie de House seguirán sin doler.

domingo 22 de febrero de 2009

Miguel de Molina y la democracia, por Asun

Miguel de Molina y los valores democráticos

Hoy he estado en el teatro Gayarre, viendo una escenificación de la vida y obra de Miguel de Molina.Cantor de copla, homosexual de condición, perseguido en el franquismo y obligado a exiliarse. En una palabra, la obra me ha conquistado el corazón. Quisiera que hicieran cd de las canciones para comprarlo. Nada del top manta ni del emule. Yo lo compraría. Hay que ver que bien cantaba el chico que hacía de Miguel de Molina de joven, que voz, ¡que arte Dios mío! Y la chica también. La obra entera me ha parecido una maravilla. Me he sentido transportada. Y me ha hecho recordar con una punzada de dolor las tropelías del franquismo. Me ha hecho sentir la distancia entre el momento actual y todo el dolor y atropello que fue la instauración del franquismo. Donde estaba en juego la vida misma.
Yo la verdad, me había olvidado mayormente. Dicen que un pueblo que olvida tiende a repetir su propia historia y errores. Pero no me había olvidado de esa manera. Sé lo que no quiero. Soy fiel defensora de la libertad de expresión, amén de otros logros democráticos.
Pero no se por qué, todo esto, la obra, la distancia entre el momento de Miguel de Molina y el momento actual, hace resonar en mí los ecos de “los escándalos” de las corrupciones y despilfarros del erario público. ¿O tan acostumbrados estamos que ya no nos escandaliza?. Los políticos se defienden con el “y tú más”. Pero, ¿Dónde se ha visto? ¡Por favor! Que la excusa de un político para salir al paso en las declaraciones a la prensa del despilfarro de un correligionario de su partido, sea decir que otro personaje de la oposición tiene una mayor deuda pública...etc. – esto no me lo invento, esto lo he visto yo con mis propios ojos en televisión-. Y lo que es peor, parece ya una costumbre.
Ante la denuncia de una corrupción o un despilfarro del erario público se debería entonar el “mea culpa” y a continuación hacer “propósito de la enmienda” y seguir así con una serie de acciones que no dejaran la más mínima duda, que semejante conducta había sido en el mejor de los casos, un error producto de la ofuscación, y en el peor, un delito motivo de cárcel.
Por eso, en un momento de griterío político, donde todo son cortinas de humo, tapando las tropelías de las corruptelas y despilfarros por demás, vergonzosos y vergonzantes, la persecución que muestra la obra de Miguel de Molina, me sorprendió por su sencillez, es un atisbo de denuncia. Es una pincelada impresionista. Pero la ves. Y piensas: entonces se vivía peor. Pues seguramente sí, no lo sé, era otra época, son muchas variables. Pensar eso es otra forma del “y tú más”. Ahora tenemos nuestra época, con nuestra particular falta de libertades, nuestra perversión del derecho...etc. etc.etc.
No obstante me pregunto, ¿En qué momento despilfarrar el erario público y realizar actos de corrupción sean tal lacra social y moral que el político que lo haga no levante cabeza? . No pueda moral ni políticamente presentarse a unas elecciones. Además de rendir cuentas, que no se estila y pagar por los daños.Que no pueda salir indemne.
Que a cualquier político se le caiga la cara de vergüenza y se le traben las palabras en el momento de decir “pues el fulanico más”, sin olvidar que está admitiendo la acusación de que es objeto, pero librandose de la responsabilidad.
Me parece un quiebro francamente peligroso, sobre todo porque hay un “cambio de valores” implica una aceptación de la corrupción y del despilfarro del erario público. Si eso deja de escandalizarnos, ya, poco podemos hacer. ¿Qué será lo siguiente? ¿Qué dejará de importarnos? Y lo más grave, ¿En qué podremos confíar?

sábado 21 de febrero de 2009

Hasta siempre Eluana, por Asun

Antes te morías porque se te acababa la vida

Eso es lo que dice un amigo mío, se refiere a que ahora descubren muchas enfermedades y cada vez buscan algo mas raro de lo que morirte, mientras que antes, -¡qué tiempos aquellos!- te morías por que se te acababa la vida.
Yo creo que hoy igualmente te mueres por que se te acaba la vida aunque en los tiempos que corren, a veces, por lo visto, es difícil delimitar si la vida se acaba o no.
Tomemos el caso de Eluana Englaro y otros similares que puedan ocurrir. Al parecer, en este caso, la sentencia que permitia dejar de hidratarla y alimentarla, lo hacía en reconomiento de la voluntad de la joven. Y esa es la voluntad que ahora Berlusconi prentende anular, la ley en trámite, NIEGA A CUALQUIER PERSONA LA POSIBILIDAD DE RENUNCIAR A SU HIDRATACIÓN O A SU ALIMENTACIÓN.
Es decir, niega la posibilidad de un Testamento Vital.
Yo para mí lo tengo dicho, no quiero nada de eso, dicen que hay gente que ha despertado del coma a los 25 años, pues yo no quiero ser una de esas, no quiero 25 años de agonía postrada. Se dice así de sencillo, como si fuera un suspiro 25 años de coma.
Alguien se pone a pensar, 5 simples años de coma, yo diría uno solo, pero vamos a pensar en 5, la agonía que puede ser, no digo ya para la familia, sino para el enfermo. El olvidado aquí. Claro, porque como está en coma parece que no sufre, dicen que no siente. Un cuerpo postrado en una cama, no me atrevo a pensar el deterioro en todos los órdenes de la vida y las funciones vitales y los cuidados necesarios que nunca seran suficientes que precisará un enfermo en coma. Por ejemplo: la llagas, escaras que le dicen, de estar todo el día en la cama, hay que darles la vuelta y moverlos varias veces al día. Pero nadie los libra de tener el cuerpo cosido a escaras de eso estoy segura. ¿Eso no duele? ¿Quién nos lo dice? ¿Los que han vuelto del coma? ¿Por qué el cerebro no siente? Y el cuerpo que se va pudriendo ¿qué?. No solo las escaras, otro caso que se me ocurre son los dientes, habrá que lavarlos, pero seguro que se deterioran, y... ¿qué pasa con eso? Y así uno a uno con todos los órganos del cuerpo. A un enfermo en coma ¿Se le ha acabado la vida?. Por el momento tiene una agonía que creo que las facciones que discuten a favor y en contra no se si se ponen en su pellejo, pero sobre todo, lo que no hay que olvidar es la voluntad del enfermo en vida. Esa es mi opinión.
Para mí, 5 años ya me parecen mucho, después ya que me retiren la hidratación, la alimentación, me seden y si para entonces existen ayudas que me pongan la inyección. Y si se da ese caso, “moriré por que se me habrá acabado la vida”

jueves 19 de febrero de 2009

¡Pobre Obama!, por Asun

Pobre Obama

Parece que han dejado sobre los hombros de Obama la responsabilidad de arreglar el mundo. Un mundo que se está estropeando entre todos, pues ahora lo tiene que arreglar Obama.
Cualquier gesto que hace es magnificado y ultracomentado. Parece que hasta Zapatero se ha relajado esperando que Estados Unidos salga de la crisis y por ende salga España. Y claro, la solución la dará Obama. Hoy ha ido a Canadá, y era el comentario de todos los telediarios. Que si había rectificado, que si había dicho, que si luego había añadido. ¡Pobre Obama! ¿Tan falto de ideas anda todo el mundo? ¿Tan perdidos estamos?. Aparte de las hipotecas subprime que tan bien nos explica Leopoldo Abadia como origen de la crisis, ¿Es posible un mundo de consumismo sin freno como el que vivimos?. ¿Es posible que no se agote?. ¡Ojo! No es una crítica, es una duda razonable. Quiero decir, tiene que llegar un momento que dejes de comprar por que ya tienes de todo y más. ¿Habrá que cambiar de modelo económico? De eso se hablaba al principio de la crisis, pero ya no se vuelve hablar. A mí con lo que llevamos de crisis, me imagino que como a todo el mundo es que todo lo que se hace y se dice, me deja sin saber que pensar. Y lo bueno es que ahora todos vemos las noticias de la bolsa aunque no tengamos dinero en ella.
No sé, mi impresión es que las hipotecas subprime han hecho explotar la crisis económica y han reventado el negocio de los bancos, - que no obstante a pesar de estar a punto de quebrar siguen obteniendo beneficios y sus directivos cobrando sueldos millonarios-. Pero creo que en el análisis de la crisis hay algún elemento que interviene en la misma que no se está teniendo en cuenta. No se si después de esto podemos seguir con el mismo modelo económico. Por otra parte hablar de un desarrollo sostenible suena a apretarse el cinturón y eso no gusta, -a mi tampoco- con el bienestar que tenemos ahora que derrochamos los recursos.
Me viene a la cabeza el programa que vi sobre “De la cuna a la cuna” –así se titula el libro: “De la cuna a la cuna, rediseñando la forma en la que hacemos las cosas”- una nueva revolución ecológica, según la cual, incluso los edificios llegarían a producir más energía que la que consumen. Lo poco que he leido sobre esto, me hace pensar que una nueva forma de vida es posible y confortable, sin renunciar a adelantos ni a comodidades. Con solo dosis de ingenio y voluntad.
Eso es lo que de momento está poniendo Obama, ingenio y voluntad. ¿Qué ponemos los demás?, Los Zapateros, Los Rajoys, Del resto ni los menciono. Pero los de a pie también estamos en el cesto.

martes 17 de febrero de 2009

El espejo en que te miras, por Asun

El espejo en que te miras

A veces me pregunto cual sera la influencia del espejo en que te miras en la edad adulta. He pasado 12 años mirándome en el espejo de mi madre, viendo sus limitaciones crecientes y haciendo cálculos de cuando me llegarían a mí. Con terror. Cuando mi madre se fue a la residencia, pensé que ese modelo desaparecería. Y descansaría. En parte sí, así ha sido, en parte no, que ya me veo achaques de los suyos, pero eso es harina de otro costal. Otros modelos han ocupado su lugar. Por ejemplo ahora me miro en el espejo de Mingote, que a los 90 años sigue publicando su tira diaria de dibujos en el periódico ABC.
Por eso me pregunto: ¿Mirarme en el espejo de Mingote y otros hace que tenga opciones de ser una persona activa y capaz a los 90 años?. Claro, ahora mismito me respondo: y ¿Quién me dice a mí que voy andar por aquí a los 90 años? ¡Qué presuntuosa! Eso queremos todos, además en buenas condicciones.
Siempre me han llamado la atención las personas que siguen en la vida activa a edad avanzada. Por ejemplo: Carmen Sevilla, no es que se olvide las ovejitas, eso es lo de menos. Para mí lo fundamental es que tenga el humor de a sus 75 años –ahora tendrá más-, marcarse un baile a la 1 de la madrugada cuando yo ceno a las 8,30 de la noche. Y no solo eso, sino de andar tren para arriba y tren para abajo Madrid-Sevilla con maletas en estaciones abarrotadas de gente...etc.
Me imagino que tendrán secretarios y pequeños trucos, pero no deja de tener su dificultad.
Para mí, la dificultad no es como haces lo grande, si no como haces lo pequeño. No como haces el programa de televisión, o la tira de dibujos, que también entraña lo suyo y por eso te contratan o mantienes tu valía si no como resuelves los pequeños detalles para llevar eso a cabo.
Cuando oí lo de Mingote lo primero que pensé ¿y como llevará el dibujo al periódico? ¿en taxi?, se lo comenté a mi hermana y me dijo: por mensajero o por internet. Por internet no, te lo copian, Sigo sin saberlo y eso que me leí el articulo donde Mingote contaba su vida, evolución y actualidad; y decía que los familiares le ayudaban con el ordenador...etc. etc. Pero claro, las minucias que yo me cuestiono no salen ahí, no son jugosidades. Es como si te destripan el relato.
Por eso ahora, que cada vez más, me veo limitaciones de las que empezó mi madre, tengo más presentes a los modelos activos en edad avanzada y no sé si se contagiará, pero estimula más, da más vigor y más esperanza vital. Así que quiero ser como Mingote, no solo llegar a los 90 años sino además con tira de dibujos diaria.

lunes 16 de febrero de 2009

Recogimiento y "follamigo", por Asun

Recogimiento y “follamigo”

Parece un contrasentido y es que lo es, es mi estado de ánimo en este momento. Estoy en época de recogimiento y replegarme para adentro. Pero quiero cantar una loa, a la palabra inventada por no se quién, de “follamigo”. Dirán: ¡Que burda!. Bueno pues a mi me encanta. Había otras mas eufemísticas “amigo con derecho a roce”, y otras por el estilo. Yo creo que esa de “follamigo” es lo suficientemente explícita para no necesitar explicación. No se sabe cuanto de amigo es, pero si que cumple con la primera parte del término.
Lo que pasa con esa expresión es que tiene un, no sé origen, pero sí cadencia barriobajera que es la que puede molestar a algunos y que a mi me gusta. No sé si despierta mi vena irreverente o hereje, pero me remueve las entretelas. Me encanta por su valor expresivo y porque eso es lo que tenía mi amiga: un “follamigo”. Después de 5 años de “relación” consideró finiquitada la fase “follamigo” ahora ya no sabe si queda nada o algo. “Muerte dulce” la relación murió de muerte natural. Le felicitó el cumpleaños por un mensaje de móvil dos días después del evento, porque el día señalado se le olvidó. Así estaban las cosas. En cambio tiene un runrún de que de alguna manera está ahí. Bueno, más bien se ha ido, o ha sabido irse, ha sabido desaparecer. En fin, se puede decir: ¡A por otro! . Me cuenta: “Le tengo el ojo echado a un operario que no me disgusta. Pero bueno, me dice, no tengo el cuerpo ya para eso. Viví una buena época con mi “follamigo”. Me dio aliciente, equilibrio y emoción. Y francamente, ahora me encuentro muy bien, con ganas de aventuras y experiencias en otras direcciones”.
En esas estamos, yo en el recogimiento, y mi amiga en sus aventuras, eso es la diversidad humana.

lunes 9 de febrero de 2009

Desintoxicación, por Asun

Desintoxicación

Me imagino que habrá un proceso común en el deshabituamiento de las adicciones o enfermedades de tipo adictivo: drogas, tabaco, alcohol, comida compulsiva...etc.
El recuerdo del mono que pasé cuando dejé de fumar es muy vago. Más es el previo y las primeras sorpresas. Primero la sensación de vértigo previa que sentía al pensar que me planteaba vivir sin tabaco. Me moría nada más pensarlo. En cada intentona aprendía una cosa nueva. Por ejemplo el pensamiento de “nunca más fumaré” me revolvía las tripas, me hacía desear un cigarrillo inmediatamente, por eso sabía que era algo en lo que no tenía que pensar y la última vez que dejé lo hice con el pensamiento de “este cigarrillo no lo fumo, después ya veré” y así llevo 5 años y medio aunque ya no lo pienso. Pero eres fumador toda la vida, nunca estás libre.
De todas formas yo lo que quería destacar es esa sensación de vértigo inicial, de pensar que vas a abandonar el cigarro en mi caso, me imagino que en cada caso será su adicción particular, pero que la sensación de vértigo tiene que ser la misma. La cabeza se te vuelve del revés.
A mi me sorprendía que el mundo siguiera funcionando, que yo siguiese viva, que el mundo no se hubiese parado, que yo no me hubiese muerto y todo eso sin fumar, luego llega cuando el cerebro te engaña y te dice que por uno no importa, que total y esas cosas, y te pone trampas y te agarras al no por que es la única forma de seguir.
Y con todo, no tengo un recuerdo especialmente penoso de aquella época ni nada, solo que comía chicles que no me gustaban y que ahora los aborrezco más y que me comía una manzana roja a las 2 del mediodía, todos los días, porque estaba tan desesperada de hambre que no podía más, no he vuelto a comer manzanas rojas, en cambio me he reconciliado con las manzanas verdes.
Es más el pánico previo a vernos sin la sustancia que nos tiene esclavizados, es tal el terror a no tenerla, que morimos por dentro antes de pensar en dejarla, por eso ahí la sorpresa, que la dejamos y seguimos vivos.
¡Y no solo vivos!. Pronto descubrimos la mejoría, los logros y ventajas de haber abandonado la adicción (aunque sea por enfermedad) que nos tenía esclavizados. Porque por primera vez, empezamos a descubrir el placer de la libertad, y eso nos gusta.

sábado 24 de enero de 2009

El relato de Laura Alcoba, por Asun

El relato de Laura Alcoba

"La casa de los conejos", la obra de Laura Alcoba, no ha despertado en mí la pasión que hace unos días me desató la novela de Félix J Palma “El mapa del tiempo”. No tienen nada que ver. Cómo descender de los derroteros imaginativos de Félix a la dictadura implacable de Videla.
No obstante aquí quiero centrarme en la obra de Laura. Me ha hecho pensar que sean cualesquiera que sean las condiciones en que se dé, la niñez es siempre la niñez. Esto es lo que vemos a lo largo de esta obra, sus ojos de niña para al final descubrirnos su posible horror de adulta. De niña, asume el horror y el miedo como un juego, con la naturalidad de un niño. Esta caracterización que hace de la niña me parece de una gran maestría. Pensaba que la obra no me ha cautivado como la de Félix J Palma pero lo cierto que me la he leído de un tirón.
Un detalle que quiero destacar es la “anécdota” que cuenta el diferente trato que reciben las bases en los partidos revolucionarios de los cargos directivos. En los “otros” partidos se da por supuesto que el trato va a ser diferente, pero en los revolucionarios, siempre hay anécdotas que demuestran, como también es diferente, pese al igualitarismo preconizado. Ella con un simple trazo impresionista, lo esboza y retrata.
Resulta duro leer sobre tiempos de persecución y miedo, eso que no se ceba en el horror, todo son breves pinceladas, pero nos escuece remover el asiento que tan calentito tenemos en casa.